miércoles, 5 de septiembre de 2007

Una escupida

Pasó corriendo como una luz, como una estrella fugaz, solo como un niño enamorado puede hacerlo.
Al pasar por al lado de su musa, y ver que ella ni lo miraba , lanzó una escupida de desprecio,
El aberrante liquido llego a la faldas de la hermosa indolente, y sus ojos miraron con desprecio al causante de la ofensa, este, recibió con impactante vergüenza la mirada de su amada y un manto de dolor lo cubrió sin saber el por que realizo ese acto estúpido, nada regresa atrás en el tiempo, ni el arrepentimiento, ni la lágrimas , lograrían olvidar el perjurio, que infame es la memoria que no perdona los errores , que paciencia tienen los ríos , día,a día pasando bajo el puente sin saber que jamás el amor sera obligado, el último de los libres siempre sera el amor.

1 comentario:

Hannia Ramirez dijo...

No hay nada más cierto en la vida, que el amor no puede ser obligado y el corazón no obedece a nadie.