jueves, 1 de noviembre de 2007

No nos dejes

Para agarrar la cacerola grande, esa la del mondongo, desparrame las tapas de todas las otras cacerolas, dando un salto como de pánico y poniendo cara de tener mucho miedo, agitando los brazos como protegiéndome de un enemigo invisible , logre que Claudia y Lilián estallaran en risas, borrando las muecas de tristeza, Claudia tiro un tenedor al suelo, y yo volví a agitar los brazos, y a mostrarme asustado, provocando nuevas risas , risas que hacia tiempo que ya no se escuchaban en la casa, hacia tanto que la alegría estaba escondida en algún lugar.Lilián gritó excitada de tantos ruidos, gritó de alegría, gritó para espantar lágrimas, gritó para seguir la fiesta , gritó para sentir que la vida continua para nosotros, para Claudia, para ella y para mi.
Esta noche comeremos pizza, y tomaremos coca-cola hasta hartarnos, comeremos agarrando con las manos, y beberemos del pico de la botella, hablaremos con la boca llena, y nos limpiaremos las manos en la ropa y la boca con el mantel.
Esta noche nos reiremos para no pensar, esta noche nos acostaremos bien tarde para no llorar, esta noche la trataremos de olvidar , esta noche aprenderemos a dividir la casa sin ella, esta noche sera la primer noche que mama no estará, esta noche quizás ella nos recordara. Cuando las mamas se van, solo queremos saber si algún día la podremos perdonar, quizás ella se perdonara a si misma y regrese.
No dejaremos que el silencio nos acuse, no dejaremos que se nos olvide sus momentos tiernos, no hablaremos del porque, ni a donde se fue, solo esperaremos que un milagro nos bendiga otorgándonos la comprensión del hoy para aceptar el futuro.